Solo quedó el sin sabor de aquellos sueños que tuve a tu lado y no se cumplieron.
Pero siempre fue un amor incondicional. Tus sonrisas, tus abrazos, jugar contigo en mis vacaciones era lo mejor, compartir contigo, peinarte, bañarte, ayudarte a afeitarte, colocarte colonia, ponerte los zapatos, Dios, cuan feliz fui a tu lado.
Disfruté cada instante que no tengo ni una sola foto a tu lado, es un dolor inmenso y difícil de explicar.
No reprocho tu partida, porque esa es la ley de la vida, pero si duele un poco todo aquello que soñé de niño, eso que deseaba hacer a tu lado y que por razones que quizá nunca entenderé no se pudieron dar.
Pero si fue un amor incondicional, aún te recuerdo en mis días, en mis noches, en mis recuerdos a tu lado, aún atesoro muchas cosas que te pertencieron, y que las seguiré llevando conmigo hasta mi tumba.
Fue un amor incondicional, fue un amor perfecto.
Siempre vivirás en mi corazón y en mi pensamiento, se que llorar no soluciona nada.
Pero cuando me dicen, ¿que hubieses querido hacer en tu vida y que no pudiste?
Mi respuesta sería claramente haber sido mayor, ahí se responde la pregunta de mis padres, el querer siempre ser mayor, el querer crecer, el quererme graduar.
Era poder llevarle ese diploma a mi abuela, y comprarle un helado a mi tío de mi primer sueldo.
Y poder haber compartido mucho más de lo que pude.
Después de su partida, el crecer ya no tuvo sentido, ya no era lo mismo.
Su amor incondicional reposará en mi, sentir sus manos tibias, gorditas, llenas de amor y ternura, sus besos en mi mejilla, y su lenguaje que solo él y yo entendíamos.
Los juegos que solo él y yo jugábamos.
Gracias por haberme dado tanto amor, y por permitirme estar a tu lado en tus últimos momentos, quizá fue duro, pero estuve para ti cuando me necesitabas, a mi manera, a mi corta edad, siempre di lo mejor de mí para ti.
Y le doy gracias a la vida y a Dios por poder haber compartido a tu lado momentos tan hermosos.
Por eso y mil razones más este es el amor más grande del planeta, tu amor puro e incondicional.
De: tu sobrino favorito por siempre y en la eternidad
Para: José Ramon De Ávila Neira
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